THE DOORS EN BLANCO Y TINTO.
No recuerdo la fecha exacta, pero
debe haber sido por el año 1991 , fecha que ahora veo tan lejana. Llegué años
antes de provincia y ya había descubierto el Santiago para los de escuálidos
presupuestos, para los que llegamos a vivir a pensiones pues no contábamos con familiares
en la capital.
En aquel entonces a mis veintihartos
años descubrí en el diario que se estaba
estrenando la película de Oliver Stone
“THE DOORS”, yo fanático del cine y del Rock no podía dejar pasar la
oportunidad de ir a verla a la brevedad, por lo que durante las semanas
anteriores bajé mis gastos, o sea caminé más para evitar la micro o el metro, e
hice uno que otro pituto extra para lograr obtener las lucas necesarias para ir
a ver la película el día miércoles con tarifa rebajada.
Ese miércoles me pagaban unos
pesos que me adeudaban en el trabajo, por lo que primero tuve que pegarme una
caminata desde estación central hasta el metro Pedro de Valdivia y luego volver
al centro , pues el plan era ver la película en el cine Huérfanos, donde me
estarían esperando un par de amigos.
Las funciones comenzaban , según
recuerdo, un poco antes de las once de la mañana, pero yo llegue pasado el mediodía
con la esperanza de que mis amigos estarían bastante adelante en la fila. Cuando llegué la escena era avasalladora, la
fila salía por huérfanos, doblaba en la esquina y seguía la cuadra completa en
dirección norte, una fila gruesa, yo diría de tres a cuatro personas de ancho y
el largo que ya les comenté. Todo era una verdadera locura y para más remate no
encontraba a mis amigos, cuando los vi ,
estaban justo en la esquina de huérfanos, y al tratar de acercarme a ellos
mucha gente empezó a gritar que no se colaran, que respetaran, entonces en buena
onda me detuve y les dije que había ido a cobrar unas lucas solo para ver la
película y que no era mi interés pasar a llevar a nadie…………, en ese momento uno
de los rockeros de la fila dijo “ya pura buena onda” y aplaudió, entonces los
otros lo siguieron y zafé ofreciéndoles además un pucho de la cajetilla que
recién había comprado.
En la fila había un ambiente de
fiesta, cada cierto rato se escuchaban grupos de amigos o conocidos cantando
light my fire , break on through e incluso L.A. Woman entre otros, mientras
esto sucedía el aire se llenaba de aromas intensos que emanaban de cualquier
parte, pese a la abundante vigilancia policial. En ese instante la fila comenzó
a avanzar y nos acercamos rápidamente a la puerta de ingreso del cine, ya
llevábamos casi tres horas esperando, pero se detuvo, luego avanzó otro poco y
quedamos dentro del cine en la escalera de acceso a las salas del segundo piso ,
ahí la espera fue bastante más aburrida porque estábamos rodeados de
carabineros, los cuales estaban bastante tostados porque todo el mundo los
agarraba pal webeo diciéndoles “pediste que te asignaran al cine pa ver la
película gratis paquito” o “igual te gusta Jim Morrison”, hasta que alguien
dijo “lo que pasa es que ustedes aman a Jim, porque saben que a él le gusta fumársela
verde”….ahí quedó la crema porque todos los que estábamos en el sector
estallamos en risa e incluso los mismos guardianes del orden esbozaron una
sonrisa.
La fila se movió nuevamente,
logramos entrar al cine , quedamos instalados como cinco filas arriba del
pasillo que dividía la sala, entonces las muchachas empezaron a gritar te amo
Jim , siendo que aún no comenzaba la película, ni hablar cuando desde un fondo
negro La voz de Jim Morrison interpretado por Val Kilmer pregunta ¿Is everybody
in?..... de ahí en adelante se desató la locura, el volumen estaba a todo dar,
por lo que asumo que el encargado de proyectar la película era de los nuestros,
las mujeres gritaban te amo jim y en cine comenzó a estremecerse con la música
y los gritos, en ese instante la hermandad de los amantes de la música
funcionaba a mil, porque los cigarros artesanales pasaban de un lado a otro de
la sala, a esa altura solo un carabinero se divisaba en la puerta del cine, los
demás al parecer se rindieron ante la euforia del público, que no solo era
juvenil, sino que había también adultos que venían a saldar la cuenta con sus
ídolos del Rock.
Val Kilmer con su caracterización
y actuación tenía locas a las señoritas , y la banda sonora y otras sustancias
nos tenían locos a todos, en ese instante como en cámara lenta veo pasar una
caja de vino por el aire, la que fue a chocar con el lado inferior derecho de
la pantalla, dejando un manchón morado muy visible, detrás de esa acción
alguien gritó”Es que Jim Morrison pertenece al pueblo”, la mitad de los
asistentes nos cagamos de la risa y la otra mitad solidarizó con los dichos del
ciudadano que había renunciado a su vino para compartir su proclama. En esos
momentos yo creo que todos tuvimos miedo de que pararan la película, porque encendieron
la luz y entraron los carabineros, pero era tal el estado de euforia que
haberlo hecho se hubiese transformado todo en una tremenda trifulca.
Las luces se apagaron nuevamente,y todos
gritamos de felicidad, el sonido volvió
y seguimos disfrutando de la película de Oliver Stone con una pantalla con un
inesperado efecto especial, esta película más que verla en color , la vimos en
blanco y tinto.
This is the end…………

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