ENTERRANDO UN PAJARITO, SANTANA Y LA INTERVENCIÓN DIVINA.
Año 2018, veníamos de regreso de
Concepción por la carretera 5 Sur, cuando pasadas las dos de la tarde nos dio
hambre así es que paramos a almorzar en un restaurante de la carretera a la
altura de Putagan. Apenas ingresamos al lugar, Eduardo, un impecable mesero de
pelo corto nos saluda y dice”Buena la camiseta”, se refería a la polera de Led
Zeppelin que yo usaba, desde ahí la conversación acerca de bandas y conciertos
fluyó rápidamente, él nos contó de su vida de cantante de rap, pero de esos a
los que no solo les interesa rimar, sino intentar transformar el mundo , de los
que creen en la música como herramienta de cambio social.
Mientras nos servía el almuerzo
recordó una interesante historia de un rockero histórico de tomo y lomo, de
esos que gustan del rock clásico, fanático de Emerson Lake and Palmer , Led Zeppelin,
Pink Floyd y Santana entre otros, se refería a Pedro, pu papá, el que le
inculcó el gusto por el rock.
Según nos contó, ya hacía calor
en Santiago, la primavera comenzaba a tener sabor a verano, estaba comenzando
el mes de Diciembre de 1992 y su papá lo invitó a salir a pasear al parque
intercomunal de La Reina , pasaron una tarde entretenida, conversaron y
disfrutaron del verde entorno que entregaba este verdadero pulmón de la ciudad.
Pasaban los minutos y mientras
Eduardo corría y se tiraba sobre el pasto del lugar, a lo lejos vio que papá se acercaba a un árbol y que con una
pequeña herramienta comenzaba a hacer un pequeño hoyo . Eduardo corrió hasta el
lugar y preguntó a su papá que estaba haciendo, Pedro sorprendido le contó que
estaba “enterrando un pajarito” que había muerto, entonces ambos se dieron a la
tarea de despedir a la malograda ave y hasta entregarle una oración para que su
alma tuviera un hermoso viaje.
Solo un par de días después
Eduardo y Pedro estaban de regreso en el parque intercomunal de la Reina, esta
vez para ingresar al concierto de Santana de la gira “Milagro”, 4 de Diciembre
de 1992 para ser más exacto. La calle Bilbao estaba saturada y muchos caminaban
rumbo al acceso principal, un buen número de fanáticos pasó la noche arrimados
a la reja de ingreso, por lo que en varios sectores se veían cajas de vino y
uno que otro resto de algunas sustancias que según cuentan hacen sentir la
música de manera más intensa. También hubo quienes planificaron su día en torno
al concierto y se fueron temprano al parque e ingresaron al sector de camping,
donde armaron uno que otro asado con sus amigos.
La hora pasó rápidamente y entremedio
de la trifulca lograron ingresar sin problemas al sector del parque donde se
desarrollaría el concierto , solo unos momentos antes de los primeros acordes
de Santana, Eduardo pudo apreciar como su papá desenterraba el pajarito que tan
solo un par de días antes había enterrado, con estupor veía que lo desenvolvía
y no entendía como mágicamente este pajarito se había convertido en un raro
pasto algo seco que después de un rato pasaba a ser parte de un cigarrillo
artesanal que su papá con pasión fumaba.
Al mirar hacia el costado se pudo
dar cuenta de que por lo visto toda una bandada de aves había fallecido, y que
la magia de la música los estaba transformado en cajas de vino, botellas de
pisco y sustancia mágicas llegadas desde algún lugar del universo , solo para
recibir la música de Carlos Santana.
Para comenzar Santana se dirige a
los asistentes y les dice “todos los días en tu vida y en mi vida hay
intervención divina”, ¡¡ ahhhhh, por eso entonces la transformación de los
pajaritos……!!. Los acordes comezaron a sonar,”Angels all around us” fue el tema
que abrió la jornada y un público hábido de música dio la bienvenida al gran
guitarrista que luego interpretó “somewhere in heaven”y después Batuka, de ahí
en adelante los gritos de euforia y los bailes inundaron el lugar en un chile
que recién estaba aprendiendo de democracia y que aún no tenía historia de mega
conciertos.
Más de 70 mil personas llegaron
al recital del intercomunal que al día siguiente se parecía a la luna, lleno de
pequeños cráteres que dieron trabajo por varios días a los cuidadores y
jardineros del lugar, que no entendían muy bien el fenómeno que ahí se había
producido.
Esta historia está contada con la
perspectiva que da el tiempo, Eduardo después de varios años entendió en
plenitud lo sucedido y que en definitiva
había sido parte de un suceso que está escrito en la historia de los ciudadanos
del rock.
“TREMENDA LA
INTERVENCIÓN DIVINA DE LA MÚSICA”
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